2. Si es un cajón, coloca en su interior un jabón que tenga un olor fresco, como lavanda, cítricos, pino, etc.


3. Si es un armario, puedes optar por las bolsitas de olor, que puedes colgar en la barra de las perchas o situarlas sobre los estantes.


4. Tienes la opción de comprar las bolsitas ya hechas, en supermercados o droguerías. También puedes hacerlas tú, introduciendo en pequeñas bolsitas de tela cáscaras de cítricos, ramitas de lavanda o de romero.

 


5. Otra opción es llenar las bolsitas con flores secas. Cuando el olor desaparezca, bastará con poner unas gotas de aceite ensencial sobre las flores y agitar.


Es habitual que te acostumbres al olor, por lo que te recomendamos que lo cambies cuando esto suceda.