Hoy vamos a comentarte los tres básicos para evitar los olores más habituales en una casa. Eso sí, siempre y cuando hablemos del principio fundamental: que tu casa esté limpia. La suciedad es el primer ingrediente para generar olor.


Saca la basura a diario. Sobre todo si en ella has tirado partes de un pescado, ya que es el alimento que más huele, tanto fresco como cocinado, y su olor aumenta con la putrefacción. Recomendamos que utilicéis bolsas pequeñas para la basura (no más grandes que la de un supermercado), con el fin de que podáis tirarlas cada día y no queden medio vacías.


Friega la vajilla a diario y no dejes ningún cacharro sucio en el fregadero. Como hemos dicho, la suciedad genera olores, y es muy probable que no sean de tu agrado al regresar a casa.


Utiliza la campana extractora. Enciéndela siempre en el momento en que comiences a cocinar y apágala al menos 5 minutos después de terminar de hacer la comida. De este modo, el humo y los olores saldrán de tu cocina no sólo mientras cocina, sino también todo lo que pueda quedar después.